Con más de 100 hectáreas para la plantación de fresas y otras 260 para cosechar frutas de hueso, cítricos y arándanos, Agromartín se ha convertido en apenas tres décadas en todo un referente de empresa agrícola y familiar en su tierra natal, Huelva, y en todo el país. Creada con el empeño, el impulso y el sacrificio de José Antonio Martín en los años ochenta, esta compañía es un ejemplo de cómo de sus tierras no sólo se extraen alimentos que sirven para el deleite de los consumidores de toda España y media Europa, sino de cómo de ella han nacido sólidas bases sobre las que sustentar la inserción sociolaboral de todos los trabajadores que cada año y provenientes de distintas latitudes se unen a sus filas. Marcada por un férreo afán de superación, la historia de Agromartin, integrada ahora en Plus Berries, es sinónimo de hacer las cosas bien y una perfecta muestra de que querer, sí es poder.

Nacido en una familia con antecedentes agrícolas en su abuelo y en su padre, José Antonio Martín supo desde siempre que su sueño era ligar su vida a la tierra. Por eso no dudó en embarcarse como marinero en un barco para trabajar en la pesca del langostino en Angola si eso le podía dar la suma con la que poner en marcha su apuesta.

Tras nueve meses de aquella experiencia en aguas africanas, José Antonio Martín -al que siempre llamaron por su apellido y no por su nombre de pila- regresó a Huelva y, con el dinero ganado en la pesca, más una pequeña ayuda de su suegro y una alta dosis de valentía, plantó sus primeras fresas y sus primeros tomates y pimientos en una hectárea de tierra en la que se preocupó de que hubiera un pozo.

El nacimiento de un gigante

Sus primeras cosechas las vendería en el mercado de la Antilla, en la playa de Lepe, de la mano con su mujer. Su jugada era arriesgada por la incertidumbre presente y futura, pero Martín se enfrentó a ella, miró al miedo a los ojos y siguió trabajando hasta que en 1993 y después de varias temporadas como agricultor autónomo oficializó su esfuerzo en una empresa a la que dio el nombre de Agromartin.

A partir de ese momento, Martín decidió redoblar su apuesta por las fresas cuando todavía en la zona no se sabía que esta fruta iba a ser todo un motor económico para la región sólo unos años después.

El crecimiento de la compañía fue a más convirtiéndose en un dinamizador para la economía local creando puestos de trabajo en una zona muy dependiente del sector primario, hasta que en 2004 coincidiendo con el boom inmobiliario, nuestro protagonista vio cómo su mano de obra se fugaba a la construcción y tuvo que lanzarse a una nueva aventura: la de la contratación en origen de mano de obra en Rumanía, Polonia, Bulgaria y, a partir de 2008, Marruecos.  

Ejemplo de inclusión sociolaboral

Sin saberlo aquello iba a convertirse en una piedra angular de su negocio. Y es que actualmente y con más de 100 hectáreas consagradas a la plantación de fresa y más de 260 para las frutas de hueso -melocotones, nectarinas, paraguayas, ciruelas y albaricoques, entre otras-, arándanos y cítricos, Agromartín puede presumir de ser un referente de empresa familiar y también un buen ejemplo de cómo luchar contra la exclusión social.

El compromiso sociolaboral de Agromartín pasa por fomentar la igualdad, la diversidad y la plena integración de todos sus trabajadores sin que pierdan su propia identidad. “Apostamos por el desarrollo del talento propio de cada trabajador y por un equipo de personas cualificado y bien formado”, explica a Huella Victoria Martín Ortiz, responsable de Marketing y del área Comercial de la compañía e hija de su fundador.

Proceso de envasado de fresas de Agromartín en su almacén

Contra el riesgo de exclusión

Sus datos cifran en 400 las personas que trabajan en la firma en temporada baja y en 1800 las que lo hacen en los meses de mayor pico de trabajo, de marzo a junio. “Nuestra apuesta por la inclusión sociolaboral de personas que están en riesgo de exclusión nos ha llevado a colaborar con Ayuntamientos próximos a Lepe y con la Cruz Roja para ofrecer trabajo en nuestras plantaciones a personas que estén en una situación de desempleo”, matiza.

Con una edad media de 30 a 40 años los trabajadores de la firma cuentan según nuestra entrevistada con diferentes perfiles, más técnicos o manuales, en función de los puestos, y son de media más mujeres que hombres.

Cultivo de residuo cero

Todos ellos trabajan para sacar adelante la producción de esta compañía que también tiene de qué enorgullecerse por el tratamiento que da a la tierra. Además de contar con 14  hectáreas para el cultivo ecológico de la fresa, a las que pronto sumará otras seis que ya están en conversión, la firma está inscrita en la modalidad de cultivo de residuo 0 lo que significa, según Victoria Martín, que “nuestras fresas y frutas no tienen ningún residuo cuando llegan a las tiendas”.

Actualmente Agromartín tiene dedicadas 30 hectáreas al cultivo de residuo cero para fresas, 15 para frutas de hueso y 7 para cítricos. “Nuestra idea es ir por este camino para que en unos cuantos años, cinco como máximo, todas nuestras tierras sean de residuo cero o ecológicas. Sabemos que no es el camino más fácil, pero sí por el que debemos caminar para dar respuesta a unos consumidores cada vez más preocupados por comer bien y por conocer el origen de lo que comen”, sostiene.

Lo sano, lo bueno, lo local

Es precisamente en ese punto donde los intereses de Agromartín confluyen con los de empresas que como Alcampo han decidido incluir en sus tiendas alimentos que vayan en la línea de lo sano, lo bueno y lo local.

Según explica Victoria Martín, la relación entre la compañía que fundó su padre y Alcampo arrancó con sus frutas de hueso. Más tarde la firma de distribución se interesaría por los cultivos que la empresa tiene en la modalidad de residuo cero y posteriormente por la variedad de fresa Candela que Agromartín lanzó en 2011 gracias a su apuesta por la I+D.

Una variedad que despertó el interés de Sergio Román, responsable del sello de Alcampo Producción Controlada, cuando en una reciente edición de la feria Fruit Logistica la descubrió en Berlín.  

Recolección de la variedad de fresa Candela

“La innovación y el desarrollo es uno de los pilares en los que nos sustentamos. Sabemos que tenemos que diferenciarnos y creemos que en el segmento de la fresa podemos ofrecer muchas novedades que van a recibir el aplauso del público. Nuestra variedad de fresa Candela lo ha recibido gracias a su potente aroma y sabor y a su intenso color rojo”, explica Victoria Martín.

“La forma de producción de Agromartín y el respeto que tiene por el entorno, por sus trabajadores y por la economía de su zona cumplen a la perfección con los estándares que buscamos en Alcampo para apostar por proveedores que mimen lo que hacen y con quienes lo hacen”, sostiene por su parte Sergio Román.

Además de las fresas de la variedad Candela, Alcampo comercializa actualmente fresas y frutas de hueso de la modalidad de cultivo de residuo cero de Agromartín. Entre los productos que pueden encontrarse en las tiendas que tiene por toda España está la barqueta de fresón de 400 gramos bajo el sello de Alcampo Producción Controlada, que se vende en un envase de cartón certificado con el distintivo FSC; una caja de madera de un kilo de fresas bajo la marca Aromas de Lepe y otra de 500 gramos de Plus Berries.

Unir fuerzas con Plus Berries

Placas solares de la planta de producción de Agromartín con las que la compañía reduce su huella de Carbono

Esta última marca es la que Agromartín comparte con las cinco compañías con las que desde 2012 quiso unir sus fuerzas para responder al incremento de la demanda por parte del mercado de fresas, frutas de hueso y frutos rojos como frambuesas, arándanos y moras.

El grupo Plus Berries está compuesto además de por Agromartín por Frutas Remolino, especializado en frambuesas; Frutas Hermanos Pulido y Tilla berries, en arándanos; Agrícola El Bosque, en moras; y Caver, en frutas de hueso.

“La unión de todas estas empresas en Plus Berries nos ha permitido tener un calendario completo de producción. Y es que si la campaña de fresas va de diciembre a junio, la de las frutas de hueso va de abril a noviembre. Así somos más fuertes y podemos llegar a nuevos consumidores y mercados”, apunta Victoria Martín.

La potencia del sector primario

Con un total de 1000 hectáreas en su haber y unos 5000 empleados en plena campaña, el grupo Plus Berries se ha convertido -matiza Martín- en toda una locomotora para el empleo en Huelva, donde según sus cifras en temporada alta llegan a trabajar en la agricultura más de 120.000 personas. No sé qué haríamos en la región si no tuviéramos el sector primario. Gracias a la agricultura cada año se crean muchos puestos de trabajo”, apostilla.

Empleos que permiten que el grupo también venda parte de su producción en muchos países vecinos como Países Bajos, Francia, Suiza, Reino Unido, Austria, Alemania o Noruega.

Actualmente, la producción de Grupo Plus Berries supera los tres millones de kilos de frutas de hueso temparno  y quince millones de media- tardía estación, los seis millones de kilos de fresas, tres millones de kilos de arándanos, un millón de kilos de frambuesas y  un millón de kilos de moras. “Sabemos que podemos crecer y queremos hacerlo, pero sin perder la identidad de lo que cada uno somos y representamos dentro de Plus Berries. Agromartín nació siendo una empresa familiar y eso es lo que queremos seguir siendo, una empresa en la que podamos cuidar de nuestra tierra, de nuestros trabajadores y de nuestra calidad”, dice Victoria.

“Yo trabajo codo con codo con mi padre, con mi madre, mi hermano y con mi hermana y  todos sabemos por qué y para qué trabajamos: para hacer las cosas bien y ofrecer productos ricos y sanos cultivados con cariño, respetando nuestro entorno y a todos los que hacen posible recoger todo lo que nuestra tierra nos da”, concluye.