Fue pensada, diseñada y puesta en marcha en 2018 por la Diócesis de Cáritas en Cartagena (Región de Murcia) para insertar social y laboralmente a personas en situación de dificultad económica y riesgo de exclusión. Tres años después, ‘eh! laboras’ puede presumir de haber conseguido su propósito y superado incluso sus expectativas, al haber activado varias entidades que han dado una solución de presente y una oportunidad de futuro a muchas familias. Entre ellas se encuentran las de las mujeres que trabajan en el taller textil enmarcado en este proyecto. Mujeres con las que hemos hablado y de cuya historia nos hacemos eco en las siguientes líneas.

“Tengo 57 años, tres hijos de 32, 31 y 21 años, y nietos a mi cargo. Mi marido cobra 430 euros al mes de ayuda y antes de esto yo trabajaba como empleada del hogar por horas y sin contrato. ¡No quiero ni acordarme de en qué situación estábamos ni en qué condiciones vivíamos, pero no hace falta ser un sabio para imaginárselo!”, explica a Huella Carmen, una de las mujeres del taller textil ‘eh! laboras’ ubicado en la parroquia San Pedro Pescador en el barrio cartagenero Lo Campano, en la Región de Murcia.

Carmen es una de las mujeres que cada día acude de 7 de la mañana a tres de la tarde a coser y tejer los productos que el taller elabora en exclusiva para sus clientes. A cambio, Carmen -originaria de Santa Lucía-, tiene ante sí una oportunidad laboral y una salida para ella y los suyos.

Palanca personal y familiar

“Económicamente esto es una maravilla. Trabajar en este taller es lo más grande que me ha pasado en los últimos años”, continúa. “Yo sabía coser porque había trabajado en alguna que otra fábrica haciendo vestidos para muñecas, pero lo que aquí me dan es mucho más que la oportunidad de demostrar lo que sé hacer. Es una oportunidad para mi vida y para la de mi familia”, matiza con una emoción en la voz que consigue viajar por la línea telefónica por la que hablamos.  

Una emoción que también transmite Amparo, compañera de Carmen en el taller y también artífice de los productos que el taller textil lleva a cabo. “Que alguien como yo haya conseguido trabajo y un contrato en un lugar como éste es un respiro muy grande… un alivio infinito…un regalo…”, nos cuenta con la voz algo entrecortada.

Pilar para la superación

Y es que a sus 49 años Amparo tiene dos hijos de 19 y 16 años que dependen de ella y de sus ingresos para seguir adelante. “Mis hijos siempre han sido lo que me ha impulsado a seguir y a trabajar, limpiando casas o en alguna peluquería, pero el taller ha sido…, bueno…, el taller ha sido y es un motivo muy grande para mi motivación, para querer aprender más y para el día de mañana tener alguna oportunidad en alguna empresa”, matiza.

Aunque ambas reconocen su deseo de quedarse de forma indefinida en el taller de ‘eh!laboras’, lo cierto es que una de las bases del proyecto es que las personas que pasen por él puedan incorporarse pasados tres años de trabajo a alguna empresa de costura o arreglos que quiera contratar su saber hacer y dar continuidad a su inserción sociolaboral.

Trampolín de oportunidades

“En eh! laboras tratamos de abrir ventanas de oportunidad a las personas que vienen a trabajar con nosotros. ¿Cómo? Permitiéndoles acceder a puestos de trabajo en otras empresas”, explica, por su parte, Antonio David Ruiz, gerente de toda la estructura.

Durante el tiempo que trabajan en el taller, las mujeres que lo integran reciben horas de formación que luego aplican en otras de trabajo productivo.

Formación teórica. Aplicación práctica

“En nuestros contratos de inserción les enseñamos patronaje, a hacer cálculos de medida, competencias digitales y también de escritura. Pensamos en su presente, pero también en su futuro y tratamos de prepararlas bien para que fuera del taller, cuando hayan estado en él tres años, tengan opciones de seguir trabajando en otras compañías”, apostilla Ruiz.

Cuando se cumplen cerca de dos años de la puesta en marcha del taller, el gerente del proyecto asegura que, pese al daño que les ha hecho la Covid19, siguen captando clientes y trabajando con proyectos, como el que tienen ahora entre manos con Alcampo y que les ha mantenido “muy bien ocupados” en las últimas semanas y meses.

Proyectos exclusivos

Un proyecto para el que han confeccionado 4.000 bolsas que la cadena de distribución venderá próximamente en la zona consagrada al textil de sus hipermercados y supermercados, según explica María Fernández Pumares, coordinadora de Medio Ambiente de Alcampo.

Bolsas que, según matiza Antonio David, podrán ser utilizadas para llevar la compra o transportar enseres personales a modo de bolso, como el teléfono, el monedero, las llaves…

Fibras orgánicas y algodones ecológicos

Esas bolsas, como todos los artículos que se fabrican en el taller de ‘eh!laboras’, están hechas a base de fibras orgánicas y algodones ecológicos que la empresa de inserción trae de lugares próximos a Cartagena, como Yecla y Alicante.

“Todo lo que hacemos en el taller lo hacemos siendo absolutamente respetuosos con el medio ambiente, por lo que además de nuestras fibras orgánicas y algodones ecológicos apostamos por hacer la serigrafía de nuestros productos con tinta al agua y sin plásticos”, sostiene Ruiz.

Entre los muchos proyectos que el taller ya ha elaborado en sus cerca de dos años de vida se cuentan manteles, baberos, delantales, fundas de cojines y mascarillas. “Cada producto que confeccionamos es exclusivo para adaptarlo a las necesidades de nuestros clientes. Y eso es lo que hemos hecho en estos últimos tiempos con las bolsas que ahora se van a vender en Alcampo”, apostilla.

Empoderamiento personal y colectivo

Una compañía de la que dice es uno de sus “principales partners”. “Su vinculación con nuestro proyecto es para nosotros muy importante y somos conscientes de que tenemos una inmensa suerte porque desde el principio entendieron nuestra lógica de trabajo, y la necesidad de cuidar este tipo de proyectos para dar empoderamiento a las personas que trabajan en barrios donde las oportunidades laborales precisamente no abundan, como sucede en Lo Campano”, continúa.

Según sus palabras, esta barriada cartagenera tiene unos 800 habitantes cuya formación educativa es muy básica, hasta el punto de que muchos de ellos se enfrentan a serios problemas de lecto-escritura. Algo que, matiza nuestro entrevistado, les dificulta el acceso al mundo laboral. “Nosotros les ayudamos a entrar en él, como lo hacemos con las mujeres que trabajan en el taller”, sostiene.

Además del proyecto de Alcampo dicho taller puede presumir de haber diseñado ya varios productos de merchandising para diferentes museos y compañías de cruceros, así como para ayuntamientos en algunos de sus proyectos turísticos o gastronómicos, o tiendas de productos ecológicos.

Reto: ampliar el taller

“Nuestra idea es ampliar el taller y dar más oportunidades a más mujeres. Queremos invertir en nuevas máquinas para tener la posibilidad de hacer otro tipo de trabajos textiles, como cuellos de camisetas. Las instalaciones se nos quedan pequeñas y con ellas nuestras ganas de ir a más”, afirma Antonio David Ruiz.

El gerente de Iniciativa Social y también director de Moda Re, un proyecto textil de Caritas, recuerda que ‘eh!laboras’ cuenta también con una empresa de reformas, otra de limpieza, una escuela de hostelería y restauración y una empresa de recuperación textil con ropa de segunda mano. Ropa que se higieniza y se transforma de nuevo en materia prima, como por ejemplo en hilos.

“Estamos muy orgullosos de haber llegado más allá de donde nos habíamos propuesto. Y nuestro objetivo es ir a más para ser la palanca del cambio que mucha gente espera y nosotros le damos brindándole oportunidades de trabajo y de inserción social y laboral”, concluye Antonio David Ruiz.