El proyecto, en manos de Grupo Atades, reivindica el cultivo ecológico de verduras y hortalizas y la inclusión social y laboral de personas con discapacidad intelectual, a las que ofrece en sus huertas y obrador un trabajo estable, de presente y de futuro, y una vida autónoma. Sus productos frescos y envasados en conservas han recibido el aplauso de miles de consumidores y de gigantes del retail como Alcampo, su principal cliente.

Sabores de siempre, auténticos, sin aditivos y con un toque absolutamente social. Así son las verduras y las hortalizas que desde hace ocho años cultiva y recolecta Gardeniers, el proyecto con el que Grupo Atades -la Asociación Tutelar Aragonesa de Discapacidad Intelectual- y el Instituto Aragonés de Empleo, hicieron posible la puesta en marcha de una huerta acreditada con sello ecológico que emplea a personas con discapacidad intelectual o en riesgo de exclusión social o laboral.

Inserción social y laboral

Personas como José Luis Díaz, de 29 años y empleado desde el principio de Gardeniers en su huerta de Alagón (Zaragoza) donde planta, recoge y siembra todo tipo de frutas y verduras. Frutas y verduras que son de temporada y autóctonas del valle medio del Ebro como el calabacín, la berenjena, el pimiento verde, el tomate, el melón, la sandía y la cebolla en verano, y esta última junto con borraja, brócoli, calabaza, acelga, cardo y coles en invierno.

Nacido en Colombia y residente junto a su madre y hermano en Zaragoza, José Luis explica a Huella que “este proyecto le permite tener presente y futuro”, y que sin él no consigue imaginar cómo sería su vida. “El trabajo que hago en la huerta de Alagón y cuando preparo los pedidos que cada día llegan para enviar a Mercazaragoza me hacen pensar que para mí también hay un mañana”, sostiene tras contarnos que su discapacidad intelectual viene de los problemas que hubo en su nacimiento durante el parto.

Frutas y verduras con sello ecológico

Si en los inicios de Gardeniers apenas eran doce, como José Luis, las personas que empezaron a cultivar verduras y hortalizas al más puro estilo tradicional -hoy con sello ecológico y comercializadas desde hace cinco en Alcampo, su primer cliente en el retail- a día de hoy el proyecto cuenta con cerca de 70 trabajadores en las labores agrícolas propias de su huerta. Y de ese total, según los datos de Félix Arrizabalaga, gerente de Grupo Atades, un 80%, como José Luis, tiene discapacidad intelectual.

Aunque la mayoría de las personas empleadas en Gardeniers tiene entre 24 y 30 años, Arrizabalaga matiza que en el proyecto hay sitio para todas las edades porque el objetivo siempre es el mismo: “prestar el apoyo necesario para que esas personas, en riesgo de exclusión laboral y social, puedan vivir de forma autónoma”.

Obrador propio de conservas

Ese es el caso de María Herrero Palaguerri, de 37 años y trabajadora del obrador de conservas ecológicas que Gardeniers puso en marcha en Mercazaragoza en 2018. Con aquel obrador Gardeniers no sólo dio un paso de gigante al ampliar su actividad sino que alentó un cambio de vida a mejor para aquéllos que como María, han encontrado en él una oportunidad para no caer en la exclusión.

Un proyecto de personas

“Es una satisfacción levantarte todos los días y tener algo que hacer, algo que te gusta, que te hace sentir que eres capaz de hacer cosas y sentirte realizada”, explica esta zaragozana que trabaja en Gardeniers desde hace tres años, residente en Zaragoza junto a su madre y hermana, a quien el proyecto la sacó del desempleo.

Con una discapacidad visual provocada por una retinosis pigmentaria que podría degenerar en una pérdida total de su visión, María asegura que su vida sin Gardeniers sería muy distinta porque “cuando no tienes algo que hacer es fácil empezar a darle vueltas a la cabeza y nada sencillo levantarte. Mi discapacidad visual no me impide hacer mi trabajo y preparar los pedidos que cada día llegan al obrador”, asevera.

Un obrador en el que según matiza Arrizabalaga trabajan actualmente 17 personas y de ellas 12 con discapacidad intelectual.

Alcampo: su primer cliente en el Retail

Los pedidos a los que hace referencia María tienen ya distintos destinos, como los colegios o las guarderías que preparan sus menús infantiles con los productos frescos y las conservas de Gardeniers, y por supuesto los supermercados y los hipermercados que Alcampo tiene por toda España.

La relación de esta cadena de distribución con Gardeniers arrancó en 2015 cuando los entonces Simply de Zaragoza (hoy reconvertidos como los del resto de España a la marca Alcampo) apostaron por incluir las verduras y hortalizas de este proyecto en sus lineales de productos frescos y las conservas vegetales en los de Dietéticos y Ecológicos, ambos, bajo el paraguas de Alcampo Producción Controlada.

“Las verduras y hortalizas de Gardeniers buscan la recuperación de sabores y olores de antaño, mientras que las conservas, elaboradas con verduras de temporada de cosecha propia, permiten a través de su comercialización la reducción del desperdicio alimentario. Ambos proyectos nos permiten satisfacer las necesidades de los clientes durante el año. Y todo lo anterior, unido al proyecto social que hay detrás de las personas que cultivan, recolectan y elaboran cada producto nos permite dar respuesta a las demandas actuales de la sociedad con un comercio más humano y responsable a través de productos con valor añadido bajo nuestro distintivo de Alcampo Producción Controlada”, explica Sergio Román, responsable de Alcampo Producción Controlada.

La buena acogida que aquellos productos tuvieron en los centros de Alcampo en Aragón hizo que la cadena y Atades reforzaran sus lazos para llevarlos al resto de centros de la firma en el país, donde ya se venden también las conservas de Gardeniers. Conservas que incluyen cremas de verdura ecológica (de calabacín, calabacín con quinoa, zanahoria con puerro y jengibre, coliflor con alubia blanca, brócoli o calabaza con manzana, entre otras), salsas de tomate también ecológicas (frito, con cúrcuma y jengibre o triturado), y confituras ecológicas (de tomate o de melón y menta, entre otras variedades).

Trazabilidad garantizada

“La capacidad de transformar el producto que cultivamos es lo que hace que nuestra producción sea diferente. No es nada habitual encontrar un productor que pueda transformar sus productos frescos y ecológicos en conservas ecológicas. Gardeniers sí puede. Sabemos de dónde vienen nuestras verduras y nuestras hortalizas, y sabemos por donde pasan hasta que salen de nuestro obrador”, explica Arrizabalaga. 

Esa trazabilidad fue sin duda una de las razones por las que Alcampo introdujo esas conservas en sus centros de toda España bajo su distintivo de Alcampo Producción Controlada en 2019, las cuales se comercializan en sus centros durante todo el año.

“Alcampo no es sólo nuestro principal cliente, es un aliado estratégico que nos está ayudando a crecer, a consolidarnos y a seguir sacando del riesgo de exclusión social o laboral a personas con discapacidad intelectual”, afirma Arrizabalaga.

Según sus datos, Gardeniers -cuyo proyecto está certificado por el Comité Aragonés de Agricultura Ecológica- ha conseguido doblar la producción de sus conservas en solo un año, al pasar de las 120.000 unidades en 2019 a las 250.000 de 2020. “Ahora el reto es duplicar también las ventas”, matiza.

El proyecto de Alcampo Producción Controlada en lo referente a las conservas vegetales ecológica ha pasado de vender, por su parte, 9.000 unidades en 2019 a terminar el 2020 con más de 55.000 unidades vendidas.

Triplicar la producción en cuatro años

Además de seguir abriendo hueco en Alcampo y en las colectividades vendiendo productos frescos para menús de hospitales, empresas y colegios, Gardeniers busca oportunidades fuera de España como las que ya ha logrado en Alemania o como las que explora actualmente en Escandinavia. Además, gracias al proyecto Alcampo Producción Controlada de Alcampo, las conservas vegetales ecológicas llegarán a otros países del grupo, como Hungría, que ya está gestionando la incorporación de estas referencias para enero de 2021.

El plan de Atades para Gardeniers es que sus exportaciones pasen del 10% que representan actualmente al 40% en un horizonte de tres años, gracias especialmente al tirón de sus productos transformados. Si todo sale según sus estimaciones Gardeniers podría llegar a producir entre 700.000 y 800.000 unidades de sus conservas en 2025.

Y es que la capacidad de producción se asienta también en su capacidad de aumentar el número de hectáreas en las que ahora produce. “Gardeniers tiene en agricultura ecológica entre 30 y 35 hectáreas en Alagón (a 25 kilómetros de Zaragoza) y una capacidad de crecimiento de entre un 20 y un 25%. Si seguimos creciendo tendremos que tener más parcelas”, dice Arrizabalaga.

Legado de Ascara: solidaridad contra la exclusión

Parcelas como la que Gardeniers tiene en Ascara (una pedanía de Jaca) desde que una familia de la zona hiciera al proyecto una donación de sus tierras en 2014. Esa acción solidaria dio a Atades la opción de hacer otro proyecto con impacto social al transformar aquellas tierras en parcelas ecológicas que salvaran del riesgo de exclusión social o laboral a personas con discapacidad intelectual. Personas que en este caso ya hacen posible la producción de miel ecológica que ya se vende en Alcampo bajo la marca Legado de Ascara.

No sólo eso. En las parcelas de Ascara -en las 10 hectáreas que se usan de las 80 hectáreas disponibles- Gardeniers también está recuperando variedades locales de legumbres como la alubia, el garbanzo o la lenteja, con el firme propósito de comercializarlas.

Plantas y jardines

Además de la producción de verduras y hortalizas ecológicas, de la transformación de esas verduras y hortalizas en conservas ecológicas y del proyecto de Ascara, Gardeniers cuenta con una pata de jardinería, plantas, flores, decoración de interiores y exteriores en la que también da empleo a personas con discapacidad intelectual.

Gardeniers forma parte desde 2011 de Grupo Atades fundado por su parte en 1962 para apoyar la inclusión de personas con discapacidad intelectual en la sociedad, y atender las necesidades de sus familias y de estas personas en todo su ciclo vital.

Atades cuenta con servicios educativos, formativos, centros de día, ocupacionales y residencias, talleres de arte y artesanía, centros especiales de empleo, centros de atención temprana y post temprana para niños, y proyectos de atención a víctimas con discapacidad que han sufrido abusos; escuelas deportivas; un centro de formación; una agencia de colocación y un programa dirigido a personas con dificultades en el aprendizaje.

Además, Grupo Atades colabora con diferentes agencias e institutos como la Fundación Alicia desde 2015 para el desarrollo de recetas hechas con sus productos y pensadas para lograr una alimentación saludable. También dispone de una pata industrial con la que construye puertas de horno -Oliver- y con otra logística para servicios de mantenimiento y lavandería.